Para muchos psicólogos y psicoterapeutas formados en EMDR existe una situación clínica reconocible: el paciente comprende lo que está ocurriendo, se ha realizado una buena conceptualización del caso, se identifica una experiencia diana relevante y se inicia el trabajo de procesamiento… pero algo se bloquea.
El paciente se desconecta, no consigue acceder al recuerdo, se siente desbordado, entra rápidamente en una respuesta disociativa o parece carecer de los recursos internos necesarios para sostener aquello que emerge.
Esto resulta especialmente frecuente en personas cuya historia no está marcada únicamente por un acontecimiento traumático identificable, sino por años de negligencia, abandono, abuso, imprevisibilidad emocional o ausencia de relaciones suficientemente seguras.
Es precisamente en este terreno donde Laurel Parnell ha desarrollado su propuesta de EMDR centrado en el apego o Attachment-Focused EMDR (AF-EMDR).
No se plantea simplemente como “otro EMDR”, sino como una orientación a su práctica que pone un énfasis especial en la seguridad, los recursos internos, la relación terapéutica y la reparación de los déficits derivados del trauma relacional temprano. El Parnell Institute lo define como una integración de Resource Tapping, procesamiento EMDR y terapia verbal, dentro de una relación terapéutica reparadora. (Parnell Institute)
Cuando procesar el trauma requiere algo más que identificar el recuerdo
Los protocolos EMDR proporcionan al terapeuta una estructura extraordinariamente útil para identificar y reprocesar experiencias perturbadoras.
Sin embargo, no todos los pacientes llegan a terapia con las mismas capacidades de autorregulación. Una persona que ha podido construir durante su desarrollo una base de seguridad interna dispone normalmente de experiencias de protección, cuidado y conexión a las que recurrir cuando aparece el miedo.
¿Qué sucede cuando esas experiencias apenas existieron?
El paciente con trauma de apego puede no disponer de una representación interna suficientemente estable de alguien que protege, consuela o permanece disponible. Puede desear profundamente la conexión y, al mismo tiempo, temerla. Puede experimentar al terapeuta como una figura segura en un momento y anticipar rechazo o abandono inmediatamente después.
En estos casos, trabajar directamente sobre el recuerdo traumático puede no ser el primer paso.
Para Parnell, antes de pedir al paciente que procese aquello que le hizo daño es fundamental ayudarle a desarrollar los recursos necesarios para poder hacerlo.

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Los 5 pilares del EMDR centrado en el apego
El modelo de Parnell se organiza alrededor de cinco principios: seguridad, relación terapéutica, orientación centrada en el cliente, Resource Tapping y un protocolo EMDR modificado.
1. La seguridad antes del procesamiento
En el AF-EMDR, la preparación adquiere un peso especialmente importante.
No se trata simplemente de comprobar que el paciente conoce alguna técnica de regulación. El terapeuta explora si dispone realmente de recursos internos que puedan mantenerse accesibles cuando se active el material traumático.
Esto permite plantearse una pregunta clínica fundamental:
¿Este paciente está preparado para procesar este recuerdo o primero necesita construir una mayor sensación interna de protección y apoyo?
No significa prolongar indefinidamente la estabilización ni evitar el trauma. Significa intentar crear las condiciones para que el procesamiento pueda realizarse sin que la persona quede constantemente desbordada.
2. Orientación centrada en el cliente
El enfoque de Parnell mantiene una orientación claramente centrada en el cliente, adaptando el ritmo y las intervenciones a las necesidades concretas de cada persona.
El terapeuta no fuerza el procesamiento ni interpreta de forma excesivamente directiva lo que debería aparecer. Observa cómo responde el paciente, ajusta el trabajo cuando surgen bloqueos o desregulación y respeta su capacidad para decidir cuándo avanzar, detenerse o cambiar de foco.
Esta flexibilidad resulta especialmente útil en trauma complejo y de apego, donde seguir un protocolo de forma demasiado rígida puede hacer perder de vista la experiencia real del paciente.
El objetivo es preservar la estructura del EMDR sin dejar de trabajar de manera individualizada, colaborativa y sensible al estado del sistema nervioso y a la historia relacional de la persona.
3. Resource Tapping: instalar aquello que faltó
Uno de los elementos más característicos del enfoque de Parnell es el Resource Tapping.
Se utilizan imaginación y estimulación bilateral para fortalecer experiencias y representaciones internas asociadas con seguridad, protección, cuidado y sabiduría.
El modelo trabaja, entre otros recursos, con un lugar tranquilo y seguro y con figuras protectoras, cuidadoras y de sabiduría. La formación de Parnell muestra además cómo utilizar recursos asociados al amor, experiencias de conexión y figuras parentales internas que puedan contribuir al trabajo con déficits evolutivos.
Para un paciente que nunca contó con una figura suficientemente protectora, esto puede representar algo clínicamente distinto de aprender simplemente una técnica para “calmarse”.
El objetivo es ampliar su repertorio interno para que no tenga que afrontar la experiencia traumática desde la misma sensación de soledad e indefensión con la que la vivió originalmente.
4. La relación terapéutica también forma parte del tratamiento
Aquí aparece probablemente una de las diferencias más interesantes para el terapeuta acostumbrado a trabajar con protocolos EMDR más estructurados.
En el modelo de Parnell, la relación entre terapeuta y paciente adquiere un papel explícitamente reparador.
El terapeuta no es únicamente quien administra correctamente un procedimiento. Su capacidad de sintonización, claridad, estabilidad emocional y respeto por los límites contribuye a crear las condiciones en las que el paciente puede empezar a experimentar una relación diferente.
Esto resulta especialmente relevante cuando el trauma ocurrió precisamente dentro de los vínculos.
Si acercarse a otra persona significó históricamente exponerse al abandono, la crítica o el abuso, sentirse seguro dentro de una relación terapéutica puede constituir una experiencia nueva.
Parnell contempla incluso la posibilidad de utilizar adecuadamente al terapeuta como recurso, estableciendo también con claridad qué hacer y qué evitar.
5. Un protocolo EMDR más flexible y centrado en el paciente
Attachment-Focused EMDR mantiene el procesamiento EMDR, pero introduce modificaciones destinadas a adaptarlo mejor a pacientes con historias complejas.
La formación de Parnell aborda específicamente la adaptación de elementos relacionados con los recursos, la imagen, las emociones, las sensaciones corporales, las creencias negativas y la estimulación bilateral.
La lógica no consiste en abandonar la estructura, sino en evitar que la fidelidad al procedimiento haga perder de vista lo que está ocurriendo en el paciente.
Esto puede resultar particularmente útil cuando aparecen:
- disociación;
- abreacciones intensas;
- entumecimiento emocional;
- somnolencia;
- dificultad para identificar recuerdos diana;
- bloqueos durante el procesamiento.
Para el terapeuta, significa disponer de un repertorio más amplio para decidir cuándo avanzar, cuándo ralentizar y cómo intervenir cuando el procesamiento se atasca.
Encontrar el recuerdo que está debajo del síntoma: la técnica del puente
Otra herramienta relevante dentro del modelo es la técnica del puente.
En determinados pacientes no resulta sencillo identificar el recuerdo original asociado a un problema actual.
Puede existir ansiedad, vergüenza, miedo al rechazo o una reacción corporal intensa sin que la persona pueda señalar inmediatamente de dónde procede.
El trabajo de Parnell enseña a partir de escenas perturbadoras, flashbacks, emociones o experiencias actuales para facilitar la identificación de recuerdos diana relevantes.
Esto puede ser especialmente valioso en trauma evolutivo, donde el problema no siempre procede de un único acontecimiento claramente delimitado.
Interweaves: qué hacer cuando el procesamiento se bloquea
Quienes utilizan EMDR conocen bien esos momentos en los que el procesamiento parece detenerse.
El paciente vuelve repetidamente al mismo punto.
No aparece nuevo material.
Se desconecta.
O la activación supera su capacidad para permanecer presente.
El enfoque de Parnell incorpora diferentes interweaves destinados a facilitar el procesamiento cuando este queda bloqueado y presta especial atención a las dificultades relacionadas con apego, déficits del desarrollo y disociación. El curso dedica una sesión completa a estas situaciones clínicas y al cierre adecuado de sesiones incompletas.
Para el profesional experimentado en EMDR, probablemente este sea uno de los terrenos en los que una formación complementaria puede aportar mayor valor: no aprender nuevamente qué es EMDR, sino aumentar las opciones clínicas cuando el protocolo no fluye como esperamos.
EMDR y teoría del apego: dos mapas para comprender al mismo paciente
La aportación de Parnell resulta especialmente interesante porque conecta dos preguntas diferentes.
El EMDR pregunta:
¿Qué experiencias continúan almacenadas de una manera que mantiene el malestar actual?
La teoría del apego añade:
¿En qué tipo de relaciones se formaron esas experiencias y qué aprendió la persona acerca de sí misma, de los demás y de la posibilidad de recibir ayuda?
Integrar ambas perspectivas permite comprender por qué algunas creencias negativas son tan resistentes.
“No soy digno de amor”.
“No puedo confiar en nadie”.
“Estoy solo”.
“Si necesito a alguien, terminará haciéndome daño”.
No son únicamente pensamientos que deben modificarse. Pueden representar aprendizajes profundamente vinculados a experiencias relacionales repetidas.

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Si ya estás formado en EMDR, ¿qué puede aportarte el modelo Parnell?
Este es probablemente el punto más importante.
El EMDR centrado en el apego no tiene por qué entenderse como una alternativa al EMDR que ya conoces.
Puede resultar más útil pensarlo como una ampliación de la mirada clínica.
Especialmente si trabajas con pacientes con trauma complejo, abuso o negligencia infantil, apego inseguro, dificultades de regulación o tendencia a la disociación.
La propia formación disponible en PESI España indica expresamente que no sustituye la formación básica en EMDR. Está concebida para profundizar en la aplicación del enfoque de Parnell y muestra, a través de siete sesiones y numerosos vídeos clínicos, cómo integrar estos recursos en diferentes fases del tratamiento.
La cuestión, por tanto, quizá no sea elegir entre EMDR clásico o Attachment-Focused EMDR.
Para muchos profesionales puede ser más interesante preguntarse:
¿Qué puedo añadir a mi manera actual de trabajar con EMDR para ayudar mejor precisamente a aquellos pacientes con los que el procesamiento resulta más difícil?
La propuesta de Laurel Parnell ofrece una posible respuesta: prestar más atención a aquello que debe existir antes, durante y alrededor del procesamiento.
Seguridad.
Recursos.
Sintonización.
Relación.
Y una mayor flexibilidad para adaptar el tratamiento a la historia única de cada paciente.


